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Testimonial Diplomado del Caribe Anglófono: realmente es una oportunidad que muchos maestros tienen que tomar

publicado el 12 de octubre de 2018 / Autor : Fernanda González

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Carissa Martínez e Isabel Cruz, son dos profesoras provenientes del Caribe que enseñan español en sus escuelas. Ambas se conocieron durante el desarrollo del Diplomado en Metodología de Enseñanza de Español como Segundo Idioma que imparte nuestra universidad. Su estancia en nuestro país no solo les permitió perfeccionar el idioma, sino también reflexionar sobre la importancia de la educación.

Carissa Martínez proviene de Trinidad y Tobago, una nación caribeña constituida de dos islas cerca de Venezuela. En su país, enseña español a solo chicas en la escuela secundaria privada Corpus Christi College. Su decisión por optar por el camino de la docencia no fue inmediata, sino que tras un año ejerciendo se dio cuenta que realmente le gustaba la pedagogía. “Ser profesora de verdad no le da a uno mucho dinero, pero los resultados que uno ve cuando tienes impacto en la vida de un estudiante es más grande que todo. Entonces, es por eso que ahora enseño”.

Por otra parte, se encuentra Isabel Cruz, quién procede de Belice. A diferencia de Carissa, Isabel desde los 19 años había decidido ser profesora. No obstante, la enseñanza del español no se le había cruzado en mente, incluso, al tener cercanía por sus padres quienes son de Honduras. En primera instancia, aplicó para enseñar ciencias y matemáticas en el colegio público mixto, Georgetown Technical High School. Sin embargo, las necesidades de la escuela la llevaron a incursionar en el español.

Yo hablo español, pero nunca me había gustado enseñarlo. Pero después empecé a valorar lo que es la lengua, lo que es la importancia de saber que los estudiantes aprendan este idioma y después, poco a poco me fui enamorando de la materia, de los estudiantes, del trabajo y de la enseñanza”.

La educación caribeña

A pesar de que Carissa e Isabel son de países diferentes, al relatar su experiencia educativa resaltan algunas similitudes. Especialmente, en el grado de relevancia que tanto padres como estudiantes colocan en la educación primaria y secundaria.

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Carissa Martínez “Yo diría que todavía nos falta dar un poquito más de importancia a la educación. Lo que tenemos en Trinidad es interesante, ya que la educación primaria y secundaria –y en algunos casos la universitaria–, es gratis. Pero aun así tenemos problemas con estudiantes que no tienen que pagar nada y no llegan a la escuela, porque los padres no los mandan porque deben ayudar en la casa o trabajar, como también porque no tienen dinero para llegar o para los libros. Creo que en Trinidad hay algunas personas que sí creen que la educación es necesaria, pero hay otros que no les importa tanto”.

Isabel Cruz “Pues en mi país la educación es bien importante, pero es bien cara. A pesar de que trabajo en un colegio público, este igual se debe pagar. Pero el colegio donde yo enseño es el más barato del área y eso afecta mucho en la economía de las personas, especialmente, en el área donde vivo yo donde trabajan en las fincas y en las bananeras; casi no tienen dinero para poder pagar. Entonces, el Gobierno vino con una reforma para el primer y el segundo nivel de los cuatros niveles del colegio, donde les ayudan con el programa de alimentación y los libros; pero la bebida y la inscripción al colegio deben pagarlos ellos. En el resto de los colegios se paga 300 beliceños ($99.600 pesos chilenos app) por el colegio y nosotros cobramos 250 ($83.000 pesos chilenos app). Muchos estudiantes que salen de la primaria casi no van al colegio porque ese es uno de los motivos: es muy caro ir al colegio”.

No solo el precio de la educación tanto en Belice, como en Trinidad y Tobago es un tópico influyente a la hora de decidir estudiar. A su vez, los estudiantes al salir de la primaria tienen como objetivo ponerse a trabajar de forma inmediata por necesidades familiares. De hecho, el Gobierno de Belice tuvo que modificar la regla laboral, donde solo jóvenes a partir de los 17 años pueden trabajar en cualquier lugar, ya que antes niños de 11 y 12 años lo hacían en las fincas y, por tanto, no lograban completar su educación.

Otro obstáculo que se impone en la educación de ambos países es el poco interés de padres y estudiantes por el aprendizaje del español como segunda lengua.

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Isabel Cruz “Respecto a los estudiantes que van al colegio, a ellos el español no les importa, siendo que en Belice tenemos una variedad de etnias. Ellos no le dan la importancia a aprender el español, pero el Gobierno no lo mira así. A pesar de que no es una segunda lengua oficial, ellos siempre se enfocan en que el estudiante tiene que pasar el español. Pero tampoco el colegio no va a pasar a alguien si falla. Lo pueden fallar, pero lo tienen que tomar”.

Carissa Martínez “Creo que con ciertas materias no le ven tanto la importancia. Por ejemplo, el español. Aunque vivimos cerca de Venezuela y hay muchos venezolanos, colombianos y cubanos, en Trinidad y Tobago hay muchos estudiantes y padres que todavía piensan que no tienen que aprender el español. Tengo ambos lados; tengo estudiantes que les encanta el español y los padres que creen que es muy importante, y otros que no. Tampoco el español es obligatorio en todas las escuelas, pero veo que están tratando de cambiar eso en la primaria. Todavía hay cosas que hacer para mejorar”.

La experiencia chilena

En el contexto del diplomado, las profesoras no solo tuvieron clases sobre la aplicación de nuevas metodologías de enseñanza del español, sino que pudieron visitar el colegio Rubén Castro y observar una cara de la educación en Chile.

Carissa Martínez “La experiencia nos pareció interesante, pues ese día cuando fuimos estaban celebrando el aniversario de la escuela y había muchas actividades con los niños. Unos hasta entraron a la oficina del Director y eso no pasaría en el Caribe. Creo que somos más estrictos en la escuela. También para mí fue sorprendente que las clases son más grandes”.

Isabel Cruz “Lo que me llamó la atención del colegio fue que a pesar de que tenían actividades, había muchos alumnos y en Belice cuando eso pasa, los alumnos se podían contar (risas). En cambio, ahí yo pude ver que había bastante compañerismo y bastantes alumnos motivados. Es lo que yo realmente aprendí y me lo voy a llevar porque en Belice no se ve eso. Otra cosa que me gustó bastante de ahí fue eso que los estudiantes pueden tener acceso de ir a la oficina del principal a hacerle juegos; en Belice somos más estrictos, no tenemos esa relación con los estudiantes”.

Respecto a cosas que les gustaría replicar en sus aulas, ambas son muy enfáticas: por un lado, el establecimiento de un vínculo más cercano con sus estudiantes y, en segundo lugar, potenciar la obligatoriedad del español.

Carissa Martínez “Lo que me gustó de la escuela fue cuando fuimos a la clase de inglés. El profesor dio toda la clase en inglés y no habló nada de español. Hizo sus mejores esfuerzos para que los estudiantes entendieran lo que estaban haciendo. En Trinidad, debo decir que soy culpable a veces porque hablo en inglés en mi clase porque a mis estudiantes como no les gusta tanto, no me van poner tanta atención si estoy hablando en español. Pero voy a tratar de hablar más el español en clases y también, intentar crear ese tipo de relación entre el estudiante y el profesor, para que vean que también pueden confiar en mí y hablar conmigo”.

Isabel Cruz “En mi colegio, yo tengo que explicar todo en inglés y dar el trabajo en español, porque si no esas muchachas o muchachos no van a entender nada y yo creo que en eso los profesores tenemos un poco de culpa. Creo que las metodologías que ellos usaron son en algunas cosas similares a las que que nosotros usamos, pero aquí los alumnos están más dispuestos a participar”.

Carissa Martínez “Yo creo que eso depende de la relación que mantienen los profesores con los estudiantes. Es muy importante”.

Isabel Cruz “Sí, yo creo que es algo que hemos estado nivelizando, ya que así los estudiantes se pueden apasionar por aprender la lengua”.

“El conocimiento es lo que lo uno se lleva”

            Tras su estadía cercana al mes en nuestro país, ambas profesoras tienen mucho que decir sobre lo que han aprendido. Sin embargo, lo que más rescatan son los resultados obtenidos y trabajados durante el diplomado.

Carissa Martínez “Creo que es algo que realmente me está dando muchos beneficios, porque estoy aprendiendo muchas cosas para poder después llevárselas a mis estudiantes. La información que tenemos es muy interesante y un poco exigente porque siempre tenemos cosas que hacer, pero igual creo que todo nos está ayudando a mejorar el español”.

Isabel Cruz “No me imaginé ser aceptada porque siempre miraba que a Belice nunca lo incluían, pero yo creo que era porque las personas no aplicaban o algo por el estilo. Para mí venir acá es muy interesante, pudimos aprender mucho. Los métodos de cómo uno puede llegar a los estudiantes son cosas que tal vez lo sabía, pero no sabía cómo hacerlo con nuestros estudiantes. Ahora me estoy capacitando más como maestra porque nunca he tenido una capacitación de cómo enseñar a los estudiantes una segunda lengua y hoy, sí lo estamos haciendo en este diplomado. El diplomado es muy exigente que no nos queda tiempo para nada, pero como dijo un día un maestro: “no son las A’s que uno consigue, sino que es el conocimiento que uno se lleva” y cómo uno le va a llevar eso a los estudiantes. Realmente es una oportunidad que muchos maestros tienen que tomar porque es bien importante y he aprendido bastantes modismos (risas)”.

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