Noticias

Testimonios PME: Alger Montenegro, estudiante de Periodismo: “Sin duda que hay un cambio entre antes de irme de intercambio y la vuelta a Chile”

publicado el 27 de March de 2020 / Autor : Fernanda González

 En Madrid, España 

Para Alger Montenegro, estudiante de la carrera de Periodismo de nuestra universidad, conocer el viejo continente era uno de sus sueños. Durante el segundo semestre del año pasado, realizó una estadía semestral en la Universidad de Málaga, España. Aquí nos cuenta sobre sus aprendizajes, cotidianidad y el significado de esta experiencia.

¿A qué lugar de destino y universidad te fuiste? ¿Por qué?

Me fui a la ciudad de Málaga, en España, a la universidad del mismo nombre. Elegí este lugar porque siempre había querido conocer España y escogí Málaga por el clima soleado y cálido, está al lado del mar, por la cultura e historia, por el idioma que me facilitaba la comunicación y porque al estar en Europa es fácil viajar entre países.

¿Cuáles fueron las razones para aventurarte a realizar un intercambio?

Porque siempre he querido vivir fuera de Chile y el primer acercamiento o forma de “tantear terreno” era hacerlo mediante un intercambio. También, mi sueño de toda la vida era conocer Europa, específicamente España, que es uno de mis países favoritos y esta era una buena oportunidad para poder concretar este anhelo. Además, quería conocer personas de otros lugares y ver cómo es la vida en otro país.

¿Cómo fue la experiencia? 

En general fue una experiencia muy buena. En Andalucía, la región donde está Málaga, las personas son simpáticas, abiertas, conversadoras y sociables. Nunca me discriminaron por venir de otro país y siempre me sentí bastante acogido por la gente. 

El ambiente académico también era cómodo ya que, por ejemplo, los bloques de clases eran más cortos que en Chile (50 minutos app.) y se notaba que los profesores eran expertos en su área de conocimiento (todos con magíster o doctorado y experiencia laboral de años) y eso lo transmitían a sus alumnos. 

Culturalmente me di cuenta que a los españoles les gusta mucho salir de fiesta, son cercanos (de piel) o le dan un valor importante a la familia. A la gente le gusta disfrutar de la vida al aire libre y utiliza bastante el espacio público, como plazas, parques o la playa, no hay perros callejeros, las personas se forman para tomar el autobús y uno puede salir en la noche y sentirse seguro.

La comida también es muy rica, como la tortilla de papas, la paella o los pasteles malagueños y lo mejor de todo es que es barata y hay muchos sitios donde elegir.

El transporte público en Málaga y en Europa en general es muy bueno. Está todo bien conectado con trenes, autobuses, aviones y son puntuales. Lo más barato y rápido para viajar en Europa son los aviones. En Málaga había metro, que es bastante rápido y con buena frecuencia, así como los autobuses que llegaban a todos lados y en las paradas había letreros que avisaban en cuánto venían, así como en una app para el celular. Estos eran puntuales, cómodos y nunca los vi abarrotados.

 En Londres, Inglaterra

¿Existieron momentos de choque cultural? Si es así, ¿Cuáles y cómo los llevaste?

Sí, varios. Por ejemplo, con algunas palabras o expresiones que no me entendían o se mal interpretaban o la hora de formarse en el autobús que para mí era nuevo porque en Chile nadie respeta la fila. También, dar dos besos en la mejilla en vez de uno o que los españoles hablan muy fuerte y a veces pensaba que estaban peleando, pero era su voz normal.

¿Qué logros académicos y personales sientes que te permitió desarrollar el intercambio?

Académicamente aprendí a desarrollar más habilidades para trabajar en equipo, a manejar mejor mis tiempos y también la autonomía a la hora de estudiar. Personalmente me volví más sociable y abierto de mente al conocer a gente de diferentes países del mundo con culturas y formas de vida distinta. 

También, aprendí a vivir lejos de la familia con todo lo que eso conlleva, como administrar el dinero, vivir con más gente, cocinar, limpiar y a manejar mis propios horarios.

¿Momentos memorables?

Bueno, hay varios en verdad, creo que los más destacan fue perderme en Madrid, presenciar la caída nieve en Málaga, algo que solo había pasado una vez en la historia, protestar por el Estallido Social desde otro país, haberme bañado en el mar en invierno, haber pasado la navidad en Alemania y el año nuevo en Londres, Inglaterra. También, tener un romance de tres meses o que una amiga me fuera a visitar desde Chile por dos semanas. 

¿Algún episodio difícil sobre el intercambio?

Extrañar a la familia y amigos es lo que menos me gustó, porque hay muchas veces que quieres compartir cosas con ellos o que los necesitas y no están contigo físicamente.

¿Recomendaciones para quiénes piensen postular a un intercambio?

Que investiguen bien sobre el lugar al que irán, el costo de la vida y que sean organizados con sus gastos. Además, que busquen todas las ayudas sea en becas o beneficios para financiar su estadía, porque hay varias y a veces se pasan por alto. Que viajen y conozcan lo más que puedan, incluso dentro de la misma ciudad donde están, porque uno se confía con el tiempo y luego faltaron algunos lugares por visitar.

Describe la experiencia en tres palabras

Inolvidable, enriquecedora y satisfactoria

 En Málaga, España 

“Personalmente creo que realizar un intercambio es lo mejor que pueden hacer en su etapa del pregrado. Es normal tener miedos, como yo los tenía sin haber salido del país en mi vida, temer a los desconocido o preguntarse cómo va a ser la gente, pero me di cuenta que los aportes que me entregó tanto en lo académico como en lo personal fueron enormes y sin duda que hay un cambio entre antes de irme de intercambio y la vuelta a Chile”. 

Puedes compartir esto


Fan Page