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Testimonio estudiante de México, Diana Duran Moreno: "La estadía en Chile me permitió recalcar mi identidad como artista mexicana"

publicado el 26 de Junio de 2019 / Autor : Fernanda González

Diana es estudiante de Artes y Diseño de la Universidad Nacional Autónoma de México. Estuvo un semestre cursando asignaturas de la Licenciatura en Artes en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV). En su estadía en Chile, no solo logró profundizar en otras áreas de su interés académico, sino que reflexionó sobre su ideal de ser artista.

Desde el momento en el que informaron a Diana sobre las becas de intercambio en su carrera, no dudó en proponerse la meta de conseguir una. Siempre le agradó la idea de viajar y conocer nuevos lugares, ya que fue una costumbre implantada desde niña gracias a su familia.

Otro de sus motivos para iniciar el intercambio fue la búsqueda de nuevas aristas de su carrera, desde la mirada de otro país. Profesionalmente hablando, sus intereses van por la ilustración y el desarrollo en dirección creativa de largo y/o cortometrajes en animación, así como también de live-action.
Durante el semestre que pasó en Chile, rescata las formas que retomó para desenvolver su creatividad, como también el aprendizaje innato de la experiencia. “Creo que uno aprende de sí mismo y reconoce lo que lo impulsa estando lejos de sus orígenes”.

1. ¿Por qué decidiste realizar un intercambio en Chile?

Mi propósito en realizar un intercambio era viajar y conocer un lugar nuevo, alejarme de todo lo que conocía para ver de lo que era capaz estando sola. Una especie de reto para mí misma podría decir. Planeaba estudiar en Europa o Norte América, pero en el proceso del trámite no pudo suceder y tuve que buscar universidades latinoamericanas. Ahí apareció Chile, lo escogí sin saber mucho, pero confíe en que sería una gran oportunidad. Puedo decir que me sorprendió gratamente.

2. ¿Qué aprendiste durante tu estadía?

En resumen, podría decir que aprendí cosas que no sabía que necesitaba o estaban en mi abanico de posibilidades. En primer lugar, las clases que tomé tenían una visión totalmente diferente a las que había tomado antes. En México entendí mayormente de cuestiones técnicas, del mercado laboral del arte, del diseño y del desarrollo de proyectos culturales; cuestiones prácticas podría decir. En Chile, me obligué a inspeccionar dentro de mí, conocerme mejor en la manera en la que trabajo, aprendo y hago las cosas. Fue una exploración interior que necesitaba, a parte que el mismo paisaje natural de Chile me ayudó bastante con ello.

Recuerdo a la maestra chilena María Pedrina, a quien considero como una de las mejores maestras que he tenido. Me exprimió al límite y agradezco que haya hecho eso. Me hizo aprender de las cosas a mi alrededor: de la naturaleza, las personas y la sociedad. Con ella aprendí del verdadero proceso del artista, algo que me llevaré con mucho gusto a mi país para compartirlo con los demás.

3. ¿Qué te gustó?

En Chile hice hermosas amistades, me maravillaron sus paisajes naturales y conocí la amabilidad de la gente chilena y su disposición a ayudarme en lo que necesitaba. Disfruté vivir en Viña del Mar -a comparación de la Ciudad de México-, Viña fue un paraíso. Tenía mucha tranquilidad y me gustaba la idea de ir a la costa cuando necesitaba aire fresco.

4. ¿Alguna experiencia que te marcó en tu estadía?

El hecho de haber dejado mi país para vivir en otro como estudiante de por sí, ya es algo que te marca de por vida. Más que la responsabilidad o acostumbrarse a vivir en un país diferente, es la cuestión de darse cuenta cuál es el lugar de uno en el mundo.

Un recuerdo en específico que me haya marcado fue cuando la profesora de pintura me pidió un autorretrato como uno de los ejercicios necesarios para la nota. Me costó bastante trabajo, requerí mucha observación y ejercicio mental para codificar qué quería decir en mi pintura. Al final ella me dijo que encontraba un visual mexicano muy fuerte. Algo que me sorprendió de sobre manera, ya que esa no era mi intención. Me percaté que mi modo de observar lo había heredado de México: estaba en el tono rojo rosado, en las plantas y hojas retorcidas de tonos verdes transparentes y en la expresión del cabello y la ropa. Me dio mucho gusto saber que era capaz de llevar a México conmigo donde fuese. Como alguien que estudia las artes, podría decir que ese fue un gran descubrimiento, ya que es desde donde uno observa, se devela el trabajo del artista.

5. ¿Volverías o recomendarías a alguien estudiar en Chile?

Definitivamente, después de esta experiencia ahora me gustaría realizar intercambios cada vez que pudiese. Como dije anteriormente, el simple hecho de estar en contacto con otras personas que no son de tu cultura te ayuda a posicionarte en el mundo, darte de cuenta dónde estás, qué es lo que te gustaría hacer, cómo te gustaría vivir y cuáles son tus verdaderas convicciones y no la de los demás.
Cuando mis amigos me preguntan cómo fue mi experiencia en Chile, yo les digo que me zarandeó, me pateó y me desgastó al límite; para después, levantarme, quitarme el polvo, acariciarme y abrazarme. Al final, uno cuando se avienta a estas experiencias madura a la fuerza. Disfruté y sufrí a la vez. A fin de cuentas, creo que así es el recorrido que uno hace en la vida: lo único que importa es sentir que vas en el camino correcto.

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